Mostrando entradas con la etiqueta Motown. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Motown. Mostrar todas las entradas

Stevie Wonder. Visiones Interiores.

 




13 de mayo de 2023, cumpleaños número 73 de Stevie Wonder. 


Cómo no homenajear a quien seguramente figura entre los cuatro o cinco músicos más grandes en la historia del R&B, anche del rock. Alguien ha dicho de él que "está allá arriba con los Beatles y con Hendrix". Y si esas palabras te suenan exageradas, puede que te haga falta escucharlo de nuevo. O sencillamente escucharlo.

Ni siquiera alguien como yo, que soy de aliento largo a la hora de escribir, podría aspirar a ofrecer una semblanza más o menos cabal de artista tan innovador y complejo. Por añadidura, una carrera de seis largas décadas, pletórica de momentos sublimes, tiene que dificultar toda posible síntesis.

Por eso, para pisar sobre suelo seguro, me atengo a algunos de los hitos innegables en el glorioso trayecto de nuestro superhéroe.






Ciego desde su paso por la incubadora tras el alumbramiento prematuro, Stevland Hardaway Morris encontró, como Ray Charles, un pronto refugio sensitivo y emocional en la música, para la cual, al igual que uncle Ray, poseía un don congénito: ya en su niñez aprendió a tocar piano, percusión y armónica, instrumentos que llegó a ejecutar con entera maestría. Paralelamente, entrenaba su increíble voz cantando en el coro de la Whitestone Baptist Church de Detroit.


Los padres de Stevland se separaron cuando él tenía cuatro años; su mamá, Lula Hardaway, mudada con tres hijos desde Saginaw a la enorme Detroit, reanudó su antigua relación con el padre de uno de ellos y suministró a Stevland un par extra de medios hermanos. En cuanto al muchacho, una vez llegado a la pubertad, se puso a cantar y tocar la armónica, acompañado de un amigo con quien había formado un dúo llamado Stevie & John, por las esquinas de su barrio y, a veces, también en fiestas. Cierto día de 1961, un azar con voluntad de predestinación hizo coincidir a Stevland con Ronnie White, integrante de los Miracles de Smokey Robinson, el acto estelar de Motown. 


Cuando Stevland interpretó para él una canción de su propia autoría, Ronnie se lo llevó derecho a Hitsville -sede de la discográfica-, donde el chico de solo once años maravilló a todo el mundo, en especial al capo Berry Gordy, que enseguida lo contrató y lo puso a grabar para el subsello Tamla. Le adjudicó al productor Clarence Paul, cuya primera intervención consistió en rebautizarlo Little Stevie Wonder. Sus dos primeros álbumes y los singles conexos pulsaron notas falsas: dado que Stevland manejaba con solvencia algún repertorio jazzero, le hicieron intentar un primer álbum, puramente instrumental, consistente en una suerte de pseudojazz compuesto ad hoc por Paul y Henry Cosby; a ese LP le siguió otro, íntegramente consagrado a canciones de Ray Charles, que, aun permitiendo al pibe cantar, no daba la talla del pretendido tributo a su inspirador. 


La decepción por el magro fruto de esos empeños iniciales no desanimó a Stevie ni a sus nuevos protectores, que finalmente la pegaron con su siguiente apuesta: un tema en más franca vena R&B, incluso con algún eco latino, en que el pequeño prodigio desplegaba un breve pero efectivo scat vocal y buenos pasajes de armónica y bongos. La canción, publicada en mayo de 1963 aunque tomada en directo casi un año antes, durante la presentación de Stevie en una Venue de Motown efectuada en el Regal Theater de Chicago, se llamaba Fingertips y, curiosamente, ya había sido publicada en su versión de estudio como parte del primer LP, por supuesto sin repercusión alguna. 




Volando sin escalas hacia un N° 1 simultáneo en las listas pop y R&B de Billboard (primera ocasión histórica de tal coincidencia), el disco sencillo se alimentó asimismo del concurrente álbum, que recogía completo aquel concierto del año anterior y llevaba por título el altisonante Recorded Live: The 12 Year Old Genius. Si bien los álbumes Live no eran raros por entonces, nadie soñaba que pudiesen equiparar en ventas a los originales de estudio. Sin embargo, ese mismo año, el célebre álbum de James Brown en el teatro Apollo (igualmente publicado en mayo) alcanzaría el segundo puesto en los charts nacionales, mientras que el LP en vivo de Little Stevie, impulsado por el arrollador Fingertips, proporcionó a Motown su primerísimo N° 1 en discos de larga duración. De paso, Stevland devino el intérprete más joven de la historia en alcanzar la cima de todas aquellas listas.


Las promesas despertadas por estas tempranas hazañas se diluyeron en poco tiempo: apenas dos años después, en 1965, la voz de Stevie ya no era la de un niño, su desarrollo físico parecía interminable -era muy alto y corpulento-, sus recientes grabaciones no vendían mucho... A esta altura, obviamente, el "Little" había desaparecido de su seudónimo. Gordy consideraba deshacerse de él. Pero una inesperada hada madrina, Sylvia Moy, vino a interceder a favor del joven talento y a evitar su definitiva caída en desgracia. Moy era compositora y productora de la compañía. Creyendo, acertadamente, que el potencial del muchacho seguía siendo enorme, hizo prometer al jefe que lo mantendría bajo contrato si ella lograba producirle un éxito. Así, coescribió con su protegido y produjo para él la canción Uptight (Everything's Alright), que a comienzos de 1966 pegó un N° 3 pop y un N° 1 R&B de cinco semanas, aparte de procurar a Stevie las dos primeras nominaciones al Grammy de su carrera.


Sylvia Moy grabando con Stevie


Coescribiendo a menudo con Sylvia, el crecido niño genio pudo, los años subsiguientes y hasta el final de la década, establecerse como estrella de aceptable éxito. Al mismo tiempo, iba robusteciendo su dotación musical: sus composiciones progresaban en calidad y osadía, tanto como para ganarle el respeto universal de sus colegas adultos; y, habiéndosele endulzado el timbre arenoso y chillón de la primera adolescencia, su ingenio y expresividad como cantante ya lo erigían en uno de los mejores del planeta. También incrementaba a paso firme sus habilidades como pianista y multinstrumentista. Se convirtió en un excepcional ejecutante de armónica. En resumen: antes de cumplir veinte años había llegado a ser un músico más integral y brillante que la generalidad -por no decir la totalidad- de sus competidores en el rock, soul y R&B. En Motown volvieron a estar encantados con él y les importaba poco si no vendía trillones como las Supremes o Marvin. Stevie prestigiaba a la compañía.


Las regalías y otras participaciones dinerarias de sus discos y conciertos habían sido colocadas por Gordy en un fideicomiso que Stevie cobraría al cumplir la mayoría de edad. Cosa que aconteció en 1971, cuando él llevaba ocho meses casado con su nueva letrista, la cantante Syreeta Wright, y renegociaba su contrato discográfico. Repentinamente rico merced al cuantioso reembolso, y hastiado de la proverbial injerencia del jefe Gordy en las producciones de sus artistas, Stevie dejó Motown jurando no volver a menos que se aceptaran sus demandas, las cuales, sin contar la imperativa mejora económica, básicamente se reducían a su pretensión de un control creativo absoluto. Gordy no tardó en ceder, evidenciando su no menos proverbial visión estética y empresaria. Fue así como principió la era dorada de nuestro homenajeado.


Stevie y Syreeta


Cinco álbumes geniales al hilo, entre 1972 y 1976, no estorbados siquiera por el accidente automovilístico que en 1973 estuvo cerca de matarlo; un aluvión de Grammys (tres consecutivos a Productor y Álbum del Año; logro inédito que movió a Paul Simon, en su discurso como ganador de 1976, a agradecerle por no haber publicado discos el año anterior); el regreso a lo más alto de las listas, con cinco canciones en el número 1, incluyendo los clásicos Superstition, You Are The Sunshine Of My Life y I Wish, y el copioso álbum Songs In The Key Of Life, en particular, encabezando el ranking de LPs por 14 (catorce) semanas. Esta seguidilla espectacular de discos extraordinarios es solo comparable con la que en igual período lograra Joni Mitchell; excepto que Stevie añadió a la excelencia artística el triunfo comercial. 


Ya en los ochenta, las ventas de Stevland se mantuvieron elevadas (obtuvo en 1983 su éxito más arrasador a nivel mundial, el pegadizo, o pegajoso, I Just Call To Say I Love You, que muy escuálido favor hizo a su reputación, por mucho que engrosara su cuenta bancaria como ninguna otra cosa lo había hecho en su vida). La calidad de sus discos, entre tanto, perdió algo de vuelo. La magia y genial locura de sus majestuosos años setenta se volvieron más esporádicas y demasiado a menudo se mezclaron con esfuerzos menores, refritos de antiguas conquistas y ejercicios de fórmula. Con todo, bastaba que en cualquier momento el viejo Stevie pusiera un poquito de sí para que hasta un disco por encargo como el Jungle Fever -de la película homónima de Spike Lee en 1991-, se aproximara al rango de obra maestra. 


Con posterioridad a Syreeta -de quien se divorció a un año y medio de la boda pero cuya amistad conservó para siempre, hasta el punto de producirle un par de álbumes en los 70 e invitarla a cantar en sus propios discos con regularidad-, Stevland sumó un par de esposas y unos nueve hijos (de cinco diferentes madres), si llevo correctamente la cuenta...

 

Las últimas décadas lo han visto escasamente activo; tan solo un tardío Live en 1995 y un par de álbumes de estudio, en 1995 y 2005 respectivamente, más la obligatoria pila de breves y casuales colaboraciones con la obligatoria pila de estrellitas. Hubo, no obstante, un trabajo de cierta envergadura, por desgracia poco divulgado: se trató de una composición "híbrida pop-clásica", el concierto para piano, armónica y orquesta llamado Sketches Of A Life, presentado por Stevie en la Biblioteca del Congreso estadounidense cuando se le entregó allí el Premio Gershwin a la Canción Popular en 2011. Esta obra, que data de 1994, jamás fue publicada en ningún soporte discográfico, pero el vídeo de su estreno se halla disponible en el canal de You Tube de la Library desde hace 12 años.





¿Qué agregar, entonces, a esta muy incompleta biografía de Mr. Maravilla? 


Tal vez faltaría aludir a su clavinet Hohner, el más funky del mundo, estrenado en 1968 y explotado incansablemente en sus legendarias joyas de los 70 (Happier Than The Morning Sun, Superstition, You Haven't Done Nothin', etc., etc.). 


O destacar su uso, único y supremo en expresión, gracia y oportunidad, de los sintetizadores, bajo la asesoría de los nada zonzos técnicos de T.O.N.T.O. [*], Malcolm Cecil & Robert Margouleff, por la misma época en que una ecuménica sordera proclamaba como non plus ultra en el manejo de aquellas máquinas a los ominosos graznidos de patos engripados que dolorosamente les arrancaba el supuesto hechicero Keith Emerson.


O enfatizar la inagotable invención y magia melódica, las recurrentes sorpresas armónicas, la originalidad rítmica de tantas de sus composiciones. Aparte de algo que nadie mínimamente informado ignora: que hablamos del cantante más influyente e imitado -raramente con fortuna- de que se tenga noticia, no solo en el universo del soul/R&B. 


O quizá, entrando al rubro trivia, mencionar que se constituyó en uno de los primeros "hombres orquesta" del rock, es decir, de los primeros en grabar todas las voces e instrumentos de sus discos. O que fue telonero de los Rolling Stones en su loca, salvaje y un poco (?) criminal gira norteamericana de 1972, y se unió a ellos con frecuencia en los bises de los conciertos para tocar un medley que yuxtaponía su propio viejo hit Uptight al clásico Satisfaction. O que en 1974 participó en Los Angeles de una extraña jam session con John Lennon y Paul McCartney, la cual supuso el reencuentro de los dos Beatles hasta entonces distanciados (la grabación pertinente circula todavía en calidad de sobrevaluado bootleg). O también, para quisquillosos y buscadores de pelo en huevo, que, tras separarse de su letrista Syreeta, Stevie trabajó en esos primeros años 70 con una nueva letrista, Yvonne, quien llevaba el mismo apellido de la otra, Wright, pese a no guardar ningún parentesco con ella (no es que pretenda subrayar la curiosa, doble homofonía de Wright con "right" -derecho- y con write -escribir-, pero sí).  


O bien evocar, por último, que pocas celebridades musicales de cierto rango se privaron de retratarse junto al genio. Miles y Sly son solamente dos de los ejemplos más notables.


Sly Stone (izq.) y Miles Davis (der.) con Stevie Maravilla



Discografía selecta, en orden de preferencia personal

(no se suministran enlaces de descarga):


Innervisions (1973)

Songs In The Key Of Life (1976)

Talking Book (1972)

Fulfillingness First Finale (1974)

Music Of My Mind (1972)

The Secret Life Of Plants (1979)

Hotter Than July (1980)

Signed, Sealed, Delivered (1970)

Jungle Fever (1991)

For Once In My Life (1968)

Where I'm Coming From (1971)

In Square Circle (1985)

I Was Made To Love Her (1967)




[*]  TONTO es acrónimo por "The Original New Timbral Orchestra", que consistió en un vasto ensamble de sintetizadores, creado y coordinado principalmente por los nombrados Cecil y Margouleff. Cuando Stevie escuchó el álbum debut de la TONTO's Expanding Head Band, que salió en 1971 y se llamó Zero Time (Hora Cero), quiso contar con ellos para sus propios discos. Los acreditó como productores asociados, ingenieros y programadores en los cuatro LPs que publicó entre 1972 y 1974. Incluso ganaron un Grammy como ingenieros por Innervisions.




P. S.: Como hice en otros casos, deseo referir alguna fuente dadora de información adicional, lo que viene difícil: "lagrimapsicodelica" mantiene sus vínculos a un sitio de descargas recientemente fenecido. Pero encontré una página, de nombre "megadiscografiascompletas", que marcha. Tiene todos los discos en audio de buena calidad. Salvo que te saca de quicio con las esperas, captchas y demás, así que hay que armarse de paciencia y poner atención...

Sí, no hay de qué.


Lamont Dozier. Ese Viejo Corazón.




Esta entrada podría llevar, al igual que la de Godard, la etiqueta "Necrológicas Tardías".


El año 2022 aportó una cuota de obituarios de celebridades ligeramente superior a la habitual, especialmente en el campo de la música popular "internacional". Así pues, oímos o leímos, acaso con menos profusión de la que cabía temer, sobre el deceso de Irene Cara o el de Christine McVie -autora de varios temas memorables para Fleetwood Mac en los 70 y 80-, entre otras figuras más o menos distinguidas.


Pero una defunción de la que casi nada se dijo por estos pagos fue la de este gran compositor y productor (que encima palmó el 8 de agosto, mismo día que la Olivia Newton-John). Presumo que su muerte habrá pasado, para muchos, tan inadvertida como su previa existencia. Es comprensible: el tipo raramente grabó su propio material y casi nunca figuró en los rankings como intérprete. Además, sus mayores éxitos autorales fueron en colaboración con dos colegas, los hermanos Brian y Eddie Holland. Además, al igual que sus socios, era negro y yanqui. O sea, muy poco apto para habitar nuestra discoteca superpoblada de rubias patrañas inglesas y demorada en un indócil racismo totalmente ajeno a nuestro espíritu hiperprogre.


El trío conocido como Holland-Dozier-Holland (H-D-H), en el que Brian y Lamont componían la música y arreglos y Eddie aportaba las letras, se formó hacia 1963 en Motown, la primera discográfica indie genuina de la historia, si bien no reconocida como tal, seguramente a causa de su origen racial. Nacida a fines de los años cincuenta, cuando otro escritor de canciones, Berry Gordy, se entusiasmó tanto con los Miracles de Smokey Robinson que decidió crear un sello para grabarlos, Motown (acrónimo de Motor Town) se levantó sobre un bulevar de Detroit, en una casita de dos plantas cuyo piso alto servía de vivienda al dueño y cuya planta baja contenía las oficinas. El garaje en el subsuelo se transfiguró en estudio de grabación y sala de control (nido de víboras, lo apodaban los sesionistas que lo frecuentaban). En tiempos como los actuales, tan poco sensibles a heroísmos auténticos y tan plagados de épicas de cotillón, puede desdibujarse un poco la significación de que una manga de negr un grupo de artistas africanos-norteamericanos, con recursos nada rebosantes, creasen una empresa discográfica minúscula, totalmente marginal y traccionada a sangre, desde la cual se permitieran, por años y años, disputar los primeros puestos de las listas a los peces gordos -y blancos- de la industria: RCA, Columbia, Capitol...


En 1958, Barrett Strong los puso en los charts con un Top 25, Money (That's What I Want). El gran Smokey logró, en 1960, el Nº 1 en la lista R&B y el Nº 2 en la general con Shop Around. Las Marvelettes alcanzarían al fin, en diciembre de 1961, la ansiada cima del ranking pop con el tema Please Mr. Postman, del cual Brian Holland fue coautor. Por último, en 1963, el genial Little Stevie Wonder, a sus 13 añitos, procuró a la compañía su primer álbum Nº 1 (Recorded Live: The 12 Year Old Genius). Prontamente, Marvin Gaye, The Temptations, Martha & The Vandellas, Mary Wells y otros entraron a engrosar la plantilla de estrellas de la discográfica que ya se jactaba de moldear "el sonido de la Joven Norteamérica" -según la divisa que se leía en las portadas de sus discos- y gustaba de autodenominarse "Hitsville, U.S.A.".


Pero estas chicas, las Supremes, no encontraban el rumbo; el éxito les seguía siendo esquivo. Eran las favoritas del jefe Gordy, ya liado con la front girl del grupo (por él mismo designada), Diana Ross. El hombre había decidido, con excelente criterio, que el timbre aniñado de Diana, su entonación calmosa y contenida, como si sobrevolara las melodías -índice de la "distinción" que se pretendía imponer a la imagen global de la banda-, y su relativamente escasa inflexión negra, eran los atributos requeridos para lanzar a las pibas a la conquista de una audiencia más vasta -léase blanca-. Pero llevaba dos largos años probando con ellas a casi todos sus equipos de autores y productores y no había manera. La gente de la compañía las apodaba, jocosamente, No-Hit Supremes. Por fin, una pieza que les aportaron Holland, Dozier y Holland (quienes hasta entonces nunca habían trabajado con ellas) clavó un módico puesto 23. Al poco tiempo, los mismos compositores les ofrecieron otra canción. Una que, por algún motivo, tanto las Vandellas como las Marvellettes habían rechazado. Las Supremes quisieron rebotarla también, pero Gordy les hizo comprender que no estaban en posición de despreciar nada. Así que, con suma renuencia, la grabaron, bajo la supervisión y producción del trío H-D-H. El disco, que salió al mercado en junio del 64, se llamó Where Did Our Love Go e inauguró una espectacular racha de cinco singles consecutivos al tope de las listas para Diana y sus compañeras. Al álbum homónimo, publicado unos meses después, solo el apogeo de la Beatlemanía le frenó el impulso y lo relegó al Nº 2. 


Lamont (izq.) con los Holland y las Supremes


En poco más de tres años, H-D-H metieron con las Supremes un total de diez simples y dos álbumes en el número 1 -solo en EEUU-, amén de varios títulos Top 5 y Top 10. El LP The Supremes A Go-Go, de 1966, hizo historia: fue el primer álbum de un grupo femenino en conquistar la cima del ranking pop estadounidense. Por supuesto, las chicas realizaron plenamente el anhelo de Gordy: se volvieron el acto más vendedor de Motown durante los años 60; y el más exitoso grupo vocal del país en esa década (todavía ocupan el número 16 en la lista Billboard Hot 100 de intérpretes con mayores ventas de todos los tiempos). En 1965, el jefe asignó a H-D-H otro grupo vocal de la compañía, los Four Tops, con quienes Lamont y sus socios sumaron un par adicional de primeros puestos. 


Clásicos absolutos del R&B como You Can't Hurry LoveStop! In The Name Of LoveBaby LoveBack In My Arms AgainCome See About MeI Hear A SymphonyYou Keep Me Hangin' On (The Supremes); How Sweet It Is (To Be Loved By You), Hitch Hike, Can I Get A Witness (Marvin Gaye); This Old Heart Of Mine (The Isley Brothers); I Can't Help MyselfIt's The Same Old Song, Bernadette, Standing In the Shadows Of Love, I'll Turn To Stone (The Four Tops) y otras enormes creaciones de H-D-H (aparte de sus incontables joyas esparcidas y semiocultas en los LPs como meros fillers) configuraron el sonido distintivo del soul de Detroit y fueron esenciales a su identidad estilística.


Quisiera, a propósito, dedicar un breve párrafo a una de las cumbres de Lamont y los Holland, un temazo para los Four Tops llamado Reach Out I'll Be There, otro Nº 1 que a mi modesto entender merece figurar entre las cuatro o cinco canciones definitivas de la década. Los cinéfilos más consecuentes quizá adivinarán por qué esta canción me recuerda a nuestro magnífico realizador Leonardo Favio, y, correlativamente, a la actriz Nora Cullen. (Ponele que llamemos a eso un ejemplo de trivia...).



Lamont Dozier, Eddie Holland Jr. y Brian Holland


Holland, Dozier y Holland abandonaron Motown a fines de 1967, disconformes con la exigua remuneración y reconocimiento a sus altísimos servicios. Pero la impronta que dejaron, no solo entre los artistas de la compañía, sino en el corazón mismo del soul y R&B, jamás llegaría a borrarse. Fuera de Motown, sus intentos independientes en sellos propios (Invictus, Hot Wax) distaron de consumaciones siquiera comparables a las de sus años dorados. Separado de los Holland desde el 74, Dozier volvió a cantar con modesta repercusión. En los ochenta coescribió un par de temas con Phil Collins (!) para el film Buster. Uno de ellos le valió su decimocuarto Nº 1 (!!) como autor. Siguió produciendo discos para terceros: en 1977, por ejemplo, hizo un buen álbum con Aretha Franklin, Sweet Passion, que los críticos desdeñaron y el público no compró (quizá estarían absortos oyendo obras maestras de la época como el Animals de Pink Floyd). Venía semirretirado desde hacía algún tiempo, aunque enseñaba algo de música en California. En 2021 murió Barbara, la mujer que fuera su esposa y socia por más de cuatro décadas. Lamont no pudo sobrevivirla más de un año.


No es por nada, pero veo tantas elegías dedicadas  a gentes menores, infladas hasta la impudicia, que me pareció justo procurar este humilde homenaje a un músico sencillamente inspirado y serio, digno de un aprecio muy superior al que se le ha deparado.




Agrego una breve discografía destacada:

(Aclaración: este blog no ofrece enlaces de descarga).

Durante su estancia en Motown, Holland-Dozier-Holland aportaron material a casi todos los artistas de la casa, pero los álbumes enumerados a continuación fueron compuestos, arreglados y producidos íntegramente, o en su mayor parte, por ellos.


Where Did Our Love Go (The Supremes, 1964). El inicio de la era H-D-H. Existe una Edición Aniversario de 2004, remasterizada, con muchos outtakes y material extra, que yo no tengo.

More Hits By The Supremes (1965). Quizá mi favorito. El título es desorientador: se trató de un álbum de canciones nuevas, no de un "Grandes Éxitos Segunda Parte". Contiene, junto con los superéxitos Stop! In The Name Of Love y Back In My Arms Again, varias gemas encubiertas a título de "material de relleno", como Mother Dear, Who Could Ever Doubt My Love, Honey Boy, I'm In Love Again... Hay edición aniversario remasterizada, con un CD entero de desiguales bonus tracks.

The Supremes A Go-Go (1966). El "histórico" N° 1. Otro con Edición aniversario y CD adicional.

The Four Tops Second Album (1965). Joya de la maquinaria Motown funcionando a pleno: composiciones y arreglos increíbles, los mejores sesionistas de R&B de todos los tiempos -los instrumentistas de rock no cuentan, ya que jamás calificarían para jugar en esta liga-, cantantes fabulosos. Y la tremenda voz líder de Levi Stubbs, un barítono montado a la zona alta de su registro y con el garguero colmado de ripio.

Reach Out (The Four Tops, 1967). Es desparejo e incluye algunos covers de pop blanco berreta, pero contiene las dos o tres canciones mayores de H-D-H, lo que es decir bastante más que bastante.

También vale la pena el disco de Aretha co-producido por Lamont que mencioné más arriba.


Con eso tenés de sobra para empezar. Y si por ventura no te gusta lo que oís, tranqui: siempre te quedarán tus blondos, preceptuados fetiches del britpop...



P.S.: Habría deseado apuntar aquí direcciones de otros blogs donde encontrar útil información adicional (vo' m'entendé, fierita) sobre los álbumes arriba citados. 

Por desgracia, no hay más que un par de sitios relativos a los Four Tops:

rick4200.blogspot.com/2017/10/the-four-tops-second-album.html 

forwardwiththesong.blogspot.com/2020/08/four-tops-reach-out-2012.html

(He explorado algún otro, que no me atrevo a recomendar).


Asimismo, por ahora subsiste el blog "lagrimapsicodelica", donde puede hallarse una discografía -no particularmente exhaustiva- de las Supremes.










Bootsy

  (Puro eclecticismo. Un día te celebramos a una estrella tanguera y otro le festejamos el cumple al glorioso Space Bass . Solo para iniciad...